Momentos…

Miré sus ojos, el contacto de mis labios en su piel provocó que se erizaran sus pezones, arqueó la espalda, abrió sus piernas y me mostró  su vulva rosada, palpitante. De su boca escapó un gemido, provocado por el contacto de mis dedos recorriendo su sexo húmedo.

Bastaron solo unos minutos explorando su anatomía para que llegara al clímax, sus piernas se tensaron anunciando que estaba cerca del orgasmo, no faltaba mucho, unos segundos después un torrente de jugos íntimos escurrió entre mis manos mientras ella caía rendida sobre mí.

Y pensar que solo pregunte su nombre.

 

Javier Díaz de León G.

 

Texto resultado del Taller de Literatura Erótica con David Miklos / GDLee

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