Errata

El cursor parpadeaba en aquella pantalla esperando que el escritor decidiera pulsar alguna tecla; el escritor aguardaba por la inspiración que la musa se había llevado horas antes al abandonar la habitación. Los minutos se escurrían mientras las letras aparecían con cada pulsación uniéndose una a la otra comenzando a escribir su historia, pero, el recuerdo y la frustración le nublaban la razón, haciéndole borrar una y otra vez lo escrito.

Las dudas asaltaban su cabeza, ¿Era un error escribir sobre ella? ¿O lo había sido el enamorarse de una mujer así?, y, es que no podría describir con palabras este sentimiento que le dejaba tan vacío como el documento en pantalla; ella era lo peor que le había pasado en la vida, pero también era la mujer con la que escribió los pasajes más felices de su vida. Siempre fue así su relación, podía odiar sus berrinches y los celos enfermizos siempre compensados con los arranques pasionales y las noches de sexo descontrolado que estaba casi seguro que a partir de hoy jamás volverían a suceder.

Escribía rápidamente intentando dejarle atrapada en aquella página blanca; bebía una y otra taza de café, las horas seguían su curso y el sol comenzaba a iluminar aquella habitación, escribía cada sensación, cada sentimiento que ella le provocaba, no escatimaba en detalles, se detenía a pensar en cada uno de los rasgos de ella, se estremecía al recordar su piel desnuda, la humedad de sus labios, el aroma de su cuerpo. Sin duda era hermosa, pero era en este momento que las memorias de situaciones incómodas, de arranques de histeria por su contacto con otras mujeres, los múltiples intentos de suicidio y los chantajes emocionales le hacían querer terminar y dejarla atrapada entre las líneas de esa historia.

Encendió por enésima vez un cigarrillo llenando sus pulmones de nicotina, se tomó del cabello tratando de arrancarla de su mente, exhaló dejando salir el humo y más dudas llegaban a su cabeza. ¿Qué pasaría con ella a partir de ahora? ¿Sería la última vez que la vería? No dejaba de pensar si esta era la decisión correcta, verla así no sería una buena manera de recordarle; sus manos se colocaron nuevamente sobre el teclado casi de forma automática. Era el momento correcto, no podía estar más cerca de ella y tenía que finalizar todo esto sin que nadie más saliera dañado, siguió escribiendo sin detenerse, fue así que se escuchó el pestillo de la puerta abrirse, ella entró rápidamente y tomó la pistola que estaba en el cajón superior del tocador, se sentó al lado del escritor, trató de llamar su atención mirándolo fijamente pero, él seguía adelante con aquel texto, respiró profundamente y jaló del gatillo; después de la explosión la sangre se esparció por toda la habitación al tiempo que ella cayó sin vida detrás de él.

El llanto brotaba de los ojos del escritor, estaba tentado a presionar el botón para devolverle la vida, pero estaba decidido. Ella no estaría más en sus historias, era tiempo de terminar y dejar de cometer la equivocación de tratar de darle un final feliz a un personaje que jamás podría serlo.

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