Sueños de Aeropuerto

Miró su reloj mientras escuchaba por los altavoces que su vuelo venía retrasado, se había vuelto una costumbre a últimas fechas quedarse atorado en cualquier terminal del país. Tomó su equipaje de mano y caminó lentamente hacia el mostrador, pensó en gritar y exigir un lugar en otro vuelo pero aquella sala estaba a reventar, prefirió dejarlo pasar y solo preguntar hasta que hora se esperaba el arribo del vuelo. En ese instante los gritos detrás de él lo sacaron del letargo y no pudo evitar mirar hacia atrás, ahí estaba ella, una pelirroja de no más de un metro sesenta con grandes ojos esmeralda y unos labios carnosos color carmesí de los cuales solo salían insultos e improperios, se asombró de la velocidad en que aquella pequeña mujer convirtió la sala en un cáos.

En ese momento le cedió el paso a la mujer más por miedo que por cortesía, parecía que si no lo hacía la pequeña mujer treparía por su espalda. La mujer detrás del mostrador impotente y tratando de evitar más problemas simplemente decía que la entendía pero que no podía hacer nada, el sin embargo no dejaba de admirarla, bajó su mirada y recorrió su cuerpo con detenimiento, era casi perfecta, llevaba unos pantalones ejecutivos negros y una blusa de seda rosada que mostraban lo firme de su anatomía. Estaba embelesado con el físico de la mujer cuando de pronto se sintió confrontado, ella había dado vuelta y se encontraron de frente, él solo atinó a invitarle un café a lo que ella solo dijo “¿irlandés?”, el asintió y caminaron juntos hasta el Starbucks.

Después de todo parecía que el día no sería tan malo como pensaba, iba acompañado de aquella hermosa mujer pero algo no estaba bien, la miró y pudo notar que ella no traia su equipaje, volteó hacía el mostrador y observó la maleta negra ahi entre el tumulto de pasajeros retrasados, la tomó del hombro para hacerle notar su olvido pero ella saco de la bolsa de su pantalón el teléfono al tiempo que con una mueca le decia lo siento, ahí la reconoció, esta mujer ya había aparecido antes en su vida, en ese instante todo pareció ir en cámara lenta, ella presionó send y simultáneamente el maletin se volvió una gran bola de fuego y humo, sintió una gran fuerza que lo empujó hacia el pasillo y lo hizo volar unos metros, en un momento todo fué silencio, miraba a su alrededor y solo veia cuerpos tirados y en los rostros de algunas personas el pánico se mostraba en su máxima expresión, con la mirada busco a la pelirroja, ella no estaba, de pronto aquel sitio se llenó de policías y socorristas tratando de auxiliar a las victimas, algunos sobrevivientes le miraban con una especie de rencor, como si él fuera culpable de aquel fatídico atentado. Se levantó y un policía se le acercó y le pidió que no se alejara, buscó la pared más cercana y se recargó torpemente todavía se sentía aturdido, el tiempo parecía irse más rápido después de la explosión, pensó en lo mucho que deseaba no hacer este viaje, en como se creyó afortunado por haber conseguido la atención de la mujer, de pronto se sintió acorralado, un grupo de policías lo rodeó, lo levantaron con fuerza y le pusieron unas esposas, sintió los flashes sobre su rostro y las cámaras de televisión lo seguían a su salida, pero era el único al que le ponían tanto interés, lo llevaron a una sala anexa al aeropuerto al tiempo que comenzaron a gritarle insultos los agentes que ahí le esperaban.

No entendía que estaba pasando, solo decía que él iba a viajar en el vuelo y les hablaba de la mujer pelirroja que dejó el maletín. Los policías enfurecidos le decían que eso no era verdad al tiempo que le golpeaban pidiendo que se declarara culpable. Transcurrieron un par de horas y lo obligaron a salir, lo llevaron a una sala donde estaba lleno de reporteros y cámaras de televisión, en el podio pudo reconocer al procurador del país, a empujones lo colocaron frente a una mampara con los logotipos de la policía federal y comenzó el circo, escucho el número de muertos y heridos, de pronto su rostro cambió al escuchar su nombre como autor del incidente y decir que era parte de una organización delictiva, pensaba que todo esto era un gran error, cada que intentaba hablar los agentes a su costado le apretaban el brazo para que se callara, se sentía impotente, solo era un hombre normal con un mal día, pero ahora era el enemigo público número uno, de pronto el procurador dirigió las miradas de todos hacía la pantalla y mostró el vídeo de seguridad, ahí estaba él acercándose al mostrador, discutiendo con la sobrecargo mientras los demás pasajeros comenzaban a abordar, dejó el maletín y caminó con prisa hacía la puerta, de pronto otra cámara captó como sacó el celular de su bolsa y después de eso la imagen desapareció, sin duda, era él, se dejó caer sobre sus rodillas y cerró los ojos.

Escuchó de pronto una voz femenina que le llamaba por su nombre, abrió los ojos y la vio ahí, enfundada en su uniforme de aeromoza con su cabellera rojiza y su cuerpo menudo cerca de él sonriendo tímidamente, lo miró y le dijo con voz suave, Señor el avión lo espera, solo falta usted, tomó su portafolio y caminó lentamente hacía la sala de abordar, todo había sido un sueño, subió las escaleras y se abrochó el cinturón de seguridad, abrió el portafolio y al tiempo que desactivaba el artefacto explosivo, pensó que hoy no era un buen día para tragedias.

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