La distancia

Hay veces en que quisiera estar solo, alejado en algún sitio fuera de tu alcance, son esos momentos en que la comunicación se interrumpe, que nuestros lenguajes se bloquean y que la paciencia se termina, momentos en los que realmente desearía no estar ahí, pero es algo temporal, que dura unos instantes y que siempre se presenta antes de que llegue el corazón y me haga darme cuenta que te necesito a mi lado. Pero hoy es distinto, hoy no estás, y soy yo el que realmente quiere asesinar a esa voz que me pide distancia cuando no te comprendo, porque ahora que me haces falta, yo mismo no entiendo lo que digo, es tan difícil estar solo después de haber ocupado todo mi tiempo y mis pensamientos que ahora la casa se siente vacia y mi cuerpo extraña tu calor, me hacen falta tus berrinches, tus risas sin censura, tu olor y tu presencia rondando por ahí, extraño el humo del cigarro y también los gritos que no entiendo cuando me buscas.

Extraño todo eso porque sin saberlo haz hecho rehén no solo a mi corazón, sino a mi nariz, a mis ojos, a mis oídos y a todas las partes de este cuerpo que ahora no puede conectarse con el mundo en el que vive. Esperare impaciente que pasen estas 72 horas de angustia, que vuelvas y que termines con este martirio.

Paco.

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