Beautiful

Sentado en aquella barra de mala muerte ahogaba sus penas con alcohol, buscaba amores de una hora, deseaba encontrar alguna mujer de alquiler que le hiciera olvidar a aquella que hoy no está más, que se fue y que si cumplía su promesa, jamás regresaría. Sus lágrimas se mezclaban con el tequila derramado sobre aquella sucia barra. Con la mirada perdida veía desfilar a las putas frente a él, ninguna se parecía a ella, buscaba que cuando menos en el color de cabello fueran parecidas, el mismo sabía que sería raro encontrar a alguien con cabellera rosa, con piel tan blanca como la leche que podrías bebértela entera y menos en un lugar de esa categoría.  

De pronto el anunciador presentó a la reina de la noche, él no le prestó atención a la mujer disfrazada de colegiala que comenzaba a contonearse buscando excitar a los hombres lujuriosos que le rodeaban. El levantó la mirada y su corazón se detuvo, no sabía si era porque ella cumplía cabalmente con sus requisitos o porque realmente estaba comenzando a despertarse el deseo en su entrepierna. Tomó rápidamente otra copa, encendió un cigarrillo y se dedicó a admirar los movimientos de aquella mujer. Ella se quitó el brassiere dejando al descubierto sus pechos firmes y rosados, tan firmes como los de aquella que añoraba, ella se quito lentamente la tanga y dejó su sexo desnudo, él con mirada lasciva recorrió el cuerpo de ella, su miembro comenzaba a hincharse y comenzaba a olvidar la razón por la que estaba ahí ante aquella diosa profana que se desnudaba frente a él, de pronto el alcohol en su organismo desapareció de golpe, al llegar su mirada al tobillo de la desnudista, una sensación de traición, coraje y rencor invadió su cuerpo, no podía entender el porqué ella estaba ahí, con furia se paró de su asiento y dejó en la barra 200 pesos, la observó fijamente, se tocó el costado y sacó una escuadra de entre su ropa, caminó unos pasos hacia el escenario y le apuntó con el arma, el brillo de aquella arma la hizo detener el baile, ella quedo ahí, inmóvil, con la cara de miedo frente al que decía amar, sus ojos se llenaron de lágrimas mientras la música se detuvo y la gente alrededor se apuraba a salir de aquel sitio, él no pudo preguntar nada, el coraje le trabó la quijada, entre dientes solo pudo decir “hija de puta”, en ese instante se escucho un disparo y todo había terminado.

 La policía apareció en el lugar, llenaron el lugar en segundos, recogieron el cuerpo y abandonaron el sitio aquel, era una práctica usual en ese tugurio, terminaron de levantar sus reportes y sacaban a los últimos empleados del lugar, desde la puerta aquella mujer volteó al sitio donde él amante frustrado perdió la vida, se dio la vuelta al tiempo que le decía al guardia que cerraba, “gajes del oficio, ¿quieres acompañarme a casa mi amor?”.

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