Torerito

Le mira como quien observa a la muerte venir, sabe que de él depende que este día salga en hombros o con los pies por delante, mira a su alrededor y la plaza llena lo espera en silencio, un montón de morbosos desean saciar su sed de sangre y ambicionan ver como ambos se entrelazan en un solo movimiento. Él sale con gallardía, con sus pitones alzados demuestra su casta, es hijo de Miuras y como tal, no tiene miedo, como si supiera que tiene el poder de convertir en héroe o en leyenda al desgarbado niño que hoy quiere convertirse en hombre.

La adrenalina lo hace esperar con calma chicha mientras le observa dar vueltas al ruedo, toma su escapulario y reza una oración, la esconde en su pecho y toma su capote al tiempo que mira al cielo donde sabe le observa su padre. Suena el clarín, ambos quedan de frente, se observan y se reconocen, su entorno desaparece, solo están ellos sobre la delgada línea que los separa a ambos de la vida y la muerte. Abre con valor su capote rosado, invitando al enemigo a comenzar la batalla. Él no le hace esperar, le embiste con bravura y sin perder de vista al torerillo envalentonado que con cada pase logra saciar sus ansias de torero.

Se acarician violentamente, se miran al finalizar cada movimiento como deseando que cada muletazo se haga mas lento. Con el ritmo de una poesía ambos ven pasar la tarde. El momento ha llegado finalmente, el silencio en la plaza le da la bienvenida a la muerte, ambos están rendidos, el toro sometido muestra en sus ojos el reflejo del torero que le encara con el capote bajo, le apunta con la espada en mano a su compañero de faena, los dos se quedan quietos esperando el movimiento del otro. El silencio se hace presente. Se lanzan a su encuentro y la espada encuentra su objetivo, la plaza enmudece, él toro cae rendido a sus pies y la gente no aplaude, el niño levanta la mirada al cielo dedicando la vida de la bestia a su padre, intenta erguirse pero no puede, algo en su pecho le hace sentir frio, se toca y siente como rápidamente se le escapa la vida, sonríe, ve lentamente como todo a su alrededor se torna obscuro.

El destino se ha cumplido en este ruedo, hoy las leyendas le dan la bienvenida a un novel integrante y la historia hará los honores a un toro que por su bravura ha pasado a la inmortalidad.

Se miraron de frente,
esperando el momento,
en que la muerte decida,
quien andará a su encuentro.

Más la muerte traicionera
Hoy decide no apostar
Y llevarse a la bestia
Y al pequeño sin pensar.

Lloran las mujeres en la plaza
y el cielo se torna gris
los hombres cuentan que pasa,
hoy, hoy ha muerto el aprendiz.

Paco

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