Instantes

Su cuerpo cálido con prisa se acurrucó junto al mío. Sus manos buscaron mi espalda y sus pechos se acercaron tímidos hacia mí.

Miré sus ojos llenos de lágrimas, su cabello mojado y su rimel corriéndose por las mejillas. No pude soportar más y le separe de mi lado, era imposible seguir con esto.

Me dolía dejarle ahí pero no era justo. Ella dio dos pasos hacia atrás y me miró con tristeza. Alcé mi mano con dificultad y me despedí de ella.

Levanté la mirada al cielo y me pregunté ¿Quién diría que algo tan breve como la luz de un alto sería el tiempo perfecto para romper las promesas de amor eterno que tanto hice?.

Paco 

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