Lluvia

Escondidos tras un cristal veían el cielo encapotado, furioso, con un azul intenso que amenazaba con dejar caer sus millones de gotas para limpiar el alma de la ciudad. Se tomaban de las manos, no necesitaban decir una sola palabra, el cruce de sus miradas demostraba que estaban enamorados. Ella le acariciaba tiernamente el vientre prominente de él. Se perdían imaginando una casa en el cielo, donde nadie pudiera alcanzarlos, donde solo fueran ellos dos. Pedían a gritos un sitio para estar solos, amarse libremente, olvidarse del tiempo y de las vicisitudes de esta sociedad.

El cielo comenzó a dejar caer una tormenta cristalina, veían como la gente corría a sus casas y otros a sus coches, las nubes lanzaron sus proyectiles con saña, se comenzaba a perder la visión. El choque de las gotas de lluvia sobre el parabrisas les nublo el espectáculo. Ahí estaba lo que tanto pedían. Una cortina de agua les hizo invisibles. Se miraron tiernamente, comenzaron a besarse y a dejar que las caricias tomaran la palabra, finalmente no iban a desaprovechar que la naturaleza les regaló un momento a solas.

Paco

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